Rusia ha desarrollado una flota fantasma cada vez más potente para esquivar las sanciones internacionales a sus hidrocarburos, con la que transporta el 75 por ciento del crudo que vende a paises como China, India, Turquía o Singapur. Además de los petroleros al borde del desguace, está incorporando buques con apenas 7 años de servicio, y metaneros, más complejos tecnológicamente, con los que espera sortear la prohibición de la Unión Europea de comprar gas licuado ruso a partir del próximo 1 de enero. La flota fantasma forma parte de la estrategia de Rusia para gestionar su crudo y su gas y es ya una cuestión de soberanía energética. De todo ello hemos hablado con Rafael Muñoz, doctor en marina civil, un referente en el tema de las flotas fantasma, y con Ignacio Urbasos, investigador de Global Affairs de la Universidad de Navarra. Es un reportaje de Aurora Moreno