De la intensidad de la Fantasía bética de Manuel de Falla en las manos de Rafael Orozco a la luminosidad de Mendelssohn, la serenidad de Ravel y Saint-Saëns, la elegancia vienesa de Hummel y el personal universo de la compositora argentina Lía Cimaglia Espinosa.
FALLA: Fantasía bética; R. Orozco. MENDELSSOHN: Sonata para violonchelo núm. 1 en si bemol mayor, op. 45: II. Andante (06:18); III. Allegro assai (06:27); S. Gabetta; B. Chamayou. RAVEL: Concierto para piano y orquesta en sol mayor: II. Adagio assai (10:24); J. Achúcarro; G. Varga; Orquesta Sinfónica de Euskadi. SAINT-SAËNS: Concierto para violín y orquesta núm. 3 en si menor, op. 61: II. Andantino quasi allegretto (09:37); J. Cho; M. Herzog; Orquesta Appassionato. HUMMEL: Gesellschafts-Rondo para piano y orquesta, op. 117: II. Rondo. Molto vivace; A. Queffélec; J.-F. Paillard; Orchestre de chambre Jean-François Paillard. CIMAGLIA ESPINOSA: Tango 70; L. Cimaglia Espinosa; I. Rolón