¿Puede el terror datarse, exactamente, en la vida de un ser humano? Para el célebre compositor ruso Dmitri Shostakóvich (nacido en San Petersburgo en 1906 y fallecido en Moscú en 1975), como contaría el novelista británico Julian Barnes en El ruido del tiempo, su magnífico estudio sobre la sumisión de los artistas bajo un régimen totalitario, todo comenzó por un editorial del periódico Pravda, órgano oficial del PCUS, del 28 de enero de 1936, en plena época de lo que fue llamado “el Gran Terror”.
La novela de Barnes -autor de la mítica obra El loro de Flaubert, de Metrolandia, de Arthur & George, El sentido de un final o de una última igualmente magnífica El hombre de la bata roja, por citar solo algunas- se convierte en un escalofriante, minucioso y quirúrgico estudio de la tenebrosa relación entre el Poder (en la novela siempre se mantendrá la mayúscula para denominarlo) y unos creadores a los que, bajo las tiranías, no sólo se les exigía sumisión y docilidad sino una fe ciega y absoluta en un proyecto.