Una gran cantante de jazz tiene que saber cantar el blues desde las tripas. Y Cassandra Wilson lo hacía, como demuestra en su fantasmagórica versión de ese clásico mayúsculo del bluesman Son House, titulado “Death Letter”. Pionero del blues, Son House fue un hombre atormentado, predicador bautista expulsado de su congregación por cantar blues, pasó dos años en la cárcel tras haber matado a un hombre en defensa propia, trabajó en las vías ferroviarias y fue una de las grandes influencias de Muddy Waters. En “Death Letter” cuenta que ha recibido una carta donde le dicen que su amada ha muerto. Cassandra la grabó también en “New Moon Daughter”, llevándola al soul y al folk de los Apalaches, con banjo y arpa de boca, y con la sobriedad que merece una historia tan desgarradora. Descanse en paz Cassandra Wilson (1955-2026).