El retrato de Pablo de Valladolid de Velázquez, el más llamativo de la serie de "bufones" realizados por el pintor sevillano, se expone recién restaurado en el Museo del Prado. Hablamos de los detalles del proceso con su responsable, María Álvarez Garcillán.
Manet dijo de él que era "el cuadro más asombroso jamán pintado". Y realmente es un lienzo muy especial, diferente. Hablamos del retrato de Pablo de Valladolid, de Velázquez, que se nos presenta recién restaurado en el Museo del Prado. Es el más llamativo de la serie de los bufones que el pintor sevillano realizó para el Palacio del Buen Retiro de Madrid. La restauración ha estado a cargo de María Álvarez Garcillán. Seguro que tienen su imagen en mente: Una figura vestida enteramente de negro que parece flotar en medio de la nada, en un fondo de aire y color, complicado y audaz, muy innovador en la época. La obra estaba en buen estado y no se han realizado descubrimientos importantes en su análisis. Reponer el equilibrio entre fondo y figura ha sido lo más complicado del proceso que nos permite comprobar la libertad en la pincelada de Velázquez cuando podía crear fuera de las normas de los retratos reales. Un motivo más para visitar el Museo del Prado.