No eran molinos. Clásicos de la literatura española La voluntad, de Azorín10/07/2026
+12

José Martínez Ruiz, Azorín, entrega a la imprenta La voluntad en 1902 en la editorial Henrich y Cía. Es una de las casas editoriales del momento: ese mismo año publica un libro importante en la obra de Miguel de Unamuno, Amor y pedagogía, y nada menos que Camino de perfección, de Pío Baroja. La voluntad no tendrá una recepción fácil por parte de los comentadores del momento; sin embargo, con los años, su consideración irá creciendo y se convertirá en uno de los títulos fundamentales del autor de Castilla, miembro decisivo de la generación del 98. También en 1902 sale a la luz Sonata de otoño, de Ramón María del Valle Inclán: es, por tanto, un año fundacional para el famoso grupo de escritores finiseculares que padecen el mazazo nacional de la pérdida de Cuba y Filipinas, y arman una literatura nueva, afianzada en el redescubrimiento de las raíces patrias, con una nueva mirada andariega que redefina España, desde una fuerte conciencia crítica. En La voluntad, José Martínez Ruiz, que ya maneja su pseudónimo de Azorín con una profundidad de campo literaria, el decidido carácter autobiográfico lo lleva a desdoblar su personalidad, entre el autor y el personaje Antonio Azorín, del que el narrador habla en tercera persona. La voluntad es una novela renovadora por romper las costuras del realismo nacional. Su estructura proyecta una prefiguración del Modernismo no sólo español, sino europeo. La voluntad es novela lírica, dueña de su propio espacio novelesco y con varios planos temporales, a través de un carácter fragmentario, desde un personaje principal que es, a la vez, protagonista y escritor. Así, en términos más contemporáneos, estaríamos ante un auténtico selfie narrativo.

No eran molinos. Clásicos de la literatura española
Más opciones