No eran molinos. Clásicos de la literatura española Poesías, de Miguel de Cervantes Saavedra08/05/2026
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“Yo, que siempre trabajo y me desvelo / por parecer que tengo de poeta la gracia que no quiso darme el cielo”. Así comienza Miguel de Cervantes Saavedra, su Viaje al Parnaso, publicado en 1614, justo un año antes de la Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. Se trata de su único poema narrativo de amplio espectro, compuesto en tercetos encadenados, en el que ensalza y matiza a unos cuantos poetas españoles. Aunque aquí, sin embargo, la llegada a la Cólquida, en la costa oriental del mar Negro, y la conquista del vellocino de oro, es alcanzar la cumbre de esa gran poesía para la que el propio Miguel de Cervantes se confiesa no tocado, del todo, por el don. Sin embargo, ¿es así realmente? ¿O se trata, en el fondo, de una coquetería del escritor? Vamos a pasear por la poesía de Miguel de Cervantes, un hombre que sobrevive a cinco años de presidio en Argel y pasea su poesía por todos los picos de su obra, en una tensión viva que levanta, de su fondo verbal, y sujeta los muros de Numancia. Cervantes es poeta en esos tiempos altos de Góngora y Quevedo, igual que también es un autor de teatro, con muro numantino, en los días del vuelo del Fénix Lópe de Vega. Pero su poesía más alta y verdadera está en toda su obra, es su constelación de una poesía de fuego con arquitectura de novela y fervor.

No eran molinos. Clásicos de la literatura española
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