No eran molinos. Clásicos de la literatura española Epístola a Arias Montano, de Francisco de Aldana10/04/2026
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La Epístola a Arias Montano, de Francisco de Aldana, es una cima de la lírica renacentista española, marcada por su tono intimista, que tiende a la introspección, la búsqueda de la serenidad vital, mediante un acercamiento neoplatónico al mundo, al acceder a una vida retirada, la vita beata, en la compañía de su amigo, el humanista Benito Arias Montano. Aspiramos a la contemplación, pero también una sabiduría estoica y demorada en el placer de asumir y amar cuanto vida tiene de esencia maravillosa, desnuda y plena. Pero la Epístola o carta a Arias Montano, además de expresar esa percepción de vida demorada en un aprecio de lo que se observa, se siente y se planea, también es, en sí misma, una aventura poética y métrica, articulada a través de 150 tercetos encadenados, ciertamente influidos por el pulso de la Divina Comedia, de Dante Alighieri, con un serventesio final. Tenemos a un soldado que nos cuenta su hartazgo de la vida guerrera, que sólo aspira a mantener su refugio campestre, cerca de la costa, para ocupar sus horas en el estudio y en la vía meditativa a través de la oración. Es una mística neoplatónica que aspira a la belleza terrenal, que siempre nos refleja la divina, en esa fusión del alma humana con Dios, mediante un nuevo misticismo que parte de la contemplación de la naturaleza, en esa espiritualidad de raíz franciscana. También se puede rastrear aquí la gran influencia de Horacio: Francisco de Aldana es un gran conocedor de la lírica grecolatina, después de sus años de estudios florentinos, y esa tradición de la epístola amicitia, de la amistad, con un tono verdadero e íntimo, que no oculta su admiración por Benito Arias Montano, resalta la honda huella renacentista horaciana, con verdad propia.

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