Idoia Zabaleta, profesora de economía aplicada de la UPNA, desgrana los elementos para entender la inversión procedente de impuestos
El macroreparto económico es bastante complejo, pero parte de una certeza: los ciudadanos recibimos en base a lo que tributamos, y España no es precisamente de los países con mayor carga tributaria de Europa. A partir de ahí quedaría el análisis de cómo vivimos y si el reparto y gasto de los impuestos que pagamos se ajusta a lo que a cada uno nos parece oportuno.
Esta ya es una decisión meramente política, lo mismo que una mayor o menor carga fiscal. Por ejemplo, se puede cuestionar la necesidad de una deflactación de las tarifas impositivas para compensar la inflación creciente o no. En cualquier caso, la clave es entender que en un estado de bienestar como el nuestro existe lo que debiéramos entender como solidaridad con el sistema.
En cuanto a la distribución de lo recaudado, es un concepto que en Navarra figura transparente en la web de Hacienda, y que en nuestro caso señala que las partidas de mayor gasto son las de Sanidad y Educación, a pesar de que luego sea controvertida su gestión.
En última instancia, queda el Convenio Económico con el Estado, por el que regulamos la aportación a las cuentas generales, y también se cuestiona, aunque este sea un derecho histórico recogido por la Constitución.