Japón ha puesto cifras a un futuro que hasta hace poco parecía ciencia ficción. El Gobierno quiere impulsar el plan Noetra, que supone la implantación de diez millones de robots antes de 2040 para afrontar uno de sus mayores problemas: cada vez hay menos personas en edad de trabajar y más dificultades para cubrir empleos esenciales. La decisión va mucho más allá de una apuesta tecnológica. La robótica deja de ser una herramienta exclusiva de las fábricas para convertirse en una respuesta a un desafío demográfico. Robots que ayudan en hospitales, que transportan mercancías, que inspeccionan infraestructuras o que colaboran en almacenes. En muchos casos ya existen. Lo que cambia ahora es la escala. La decisión del país nipón no ha pasado desapercibida en países como España, uno de los socios europeos con mayor implantación de robots industriales y de soluciones punteras en robótica móvil, automatización y servicios. Alfonso Muñoz Bisié es responsable de Desarrollo de Negocio de la Asociación Española de Robótica y Automatización.