Moverse por una ciudad puede parecer algo sencillo. Pero basta con encontrarse una barrera en cualquier punto del recorrido para que un desplazamiento cotidiano se convierta en un problema.
Saber cuándo llega el autobús, llegar hasta la parada, comprar un billete, subir al vehículo o saber cuál es la siguiente estación son pequeños pasos que forman parte de un mismo recorrido. Si uno de ellos no es accesible, todo el desplazamiento puede complicarse.
Por eso, cuando hablamos de movilidad sostenible, no solo hablamos de reducir las emisiones, mejorar el transporte público, impulsar la bicicleta o apostar por la electrificación. También hablamos de accesibilidad.
Una ciudad realmente accesible es aquella en la que todas las personas pueden desplazarse y utilizar sus servicios con independencia de sus capacidades.
Lourdes González Perea es responsable de Accesibilidad Tecnológica en Fundación ONCE.