La última milla es el tramo más corto de la logística, pero también uno de los más complejos. En pocos metros se cruzan el comercio electrónico, el tráfico urbano, la sostenibilidad, el coste del servicio y las condiciones de quienes reparten. Mobility City celebró la novena edición de su Innovation Day poniendo el foco en transporte, logística y cadena de suministro. Y en la mesa de perspectivas empresariales apareció una idea común: la última milla no puede seguir funcionando solo por inercia. Necesita nuevos modelos, más colaboración y una mirada más urbana. La primera cuestión es de fondo: lograr una logística más sostenible no consiste solo en cambiar vehículos. También obliga a revisar costes, condiciones laborales y valor real del servicio. Así lo planteó Luis Framis, CEO y fundador de Greenpath Logistics, una empresa que propone utilizar parkings como infraestructuras logísticas para descongestionar el tráfico urbano.