Moverse ya no consiste solo en ir de un punto a otro. Cada vez más, la movilidad se parece a una conversación silenciosa entre vehículos, carreteras, ciudades y usuarios. Datos que viajan en segundos, coches que anticipan incidencias, infraestructuras que dejan de ser pasivas y servicios que prometen ahorrar tiempo sin que apenas nos demos cuenta. Pero para que todo funcione hay una pregunta previa: ¿quién decide realmente cómo será esa movilidad del futuro?
Ese debate fue planteado en el congreso internacional Global Mobility Call, celebrado en IFEMA Madrid, convertido en uno de los grandes foros europeos para analizar cómo la digitalización, la inteligencia artificial y la conectividad están redefiniendo el transporte y el modelo urbano.
La primera mirada llegó desde el lado del usuario. Uliana Torkunova, directora de LetMeCharge, defendió que el éxito de la conectividad no dependerá del número de sensores ni del volumen de datos, sino de que el conductor perciba un beneficio claro.