Gastamos menos en ropa y compramos con menos frecuencia. Si hace ocho años gastábamos de media al año 602 euros, esta cantidad se ha reducido ahora a 551 euros. Aumenta en hasta diez puntos porcentuales lo usuarios que arreglan su ropa para darle una segunda vida, hasta alcanzar el 58 por ciento y avanza en un porcentaje muy similar los que prefieren gastase un poco mas por prenda para que les dure mas. Aunque la economía circular de la moda se mueve mucho por ahorro económico, seis de cada 10 reconoce que están preocupados por el efecto de la industria textil en el medio ambiente. Sin embargo, mas de la mitad de la ropa que compramos solo la usamos una o dos veces y de la que desechamos en los contenedores, solo un tercio se recicla. El volumen de residuos textiles es ya inabarcable. Y una gran cantidad es de tan mala calidad que ni siquiera se puede reutilizar para un fin industrial, como el relleno de sofás. Se extiende el impacto de los influencers de moda por encima de las tradicionales campañas de publicidad. Un 30 por ciento de los consumidores reconoce que ha descubierto nuevos artículos por medio de estos canales