Es el llamamiento de Vanessa López, directora de Salud por Derecho, que insiste en que el éxito de una vacuna no depende solo de demostrar su eficacia, sino también de garantizar que llegue a quienes más la necesitan, sin que el precio o las barreras de acceso se conviertan en un obstáculo.
La reflexión llega en un momento clave para MTBVAC, la primera vacuna española contra la tuberculosis y la única candidata que se encuentra en fase III de ensayos clínicos. desarrollada por la Universidad de Zaragoza y fabricada por Biofabri, del grupo Zendal, podría convertirse en la segunda vacuna contra la tuberculosis aprobada en más de un siglo.
La urgencia es evidente. La tuberculosis sigue siendo la principal causa de muerte entre las personas que viven con el VIH. Solo en 2023, unas 161.000 personas con VIH murieron por esta enfermedad, el 13% del total de fallecimientos por tuberculosis en el mundo. Además, las personas seropositivas tienen 16 veces más probabilidades de desarrollar tuberculosis activa, una realidad especialmente grave en países del África austral.
Por eso, organizaciones como Salud por Derecho defienden que las decisiones sobre el precio, la producción, el registro en los países con mayor carga de enfermedad y la distribución de la vacuna deben planificarse antes incluso de su aprobación. La experiencia con otros medicamentos demuestra que esperar al final del proceso puede retrasar durante años el acceso a millones de personas.
En Río de Janeiro, en el marco de la Conferencia Internacional sobre el VIH, representantes de Biofabri, organizaciones de la sociedad civil y activistas han analizado cómo evitar que eso vuelva a ocurrir con MTBVAC. Radio Nacional de España ha sido el único medio presente en ese encuentro. Un debate que va más allá de la ciencia y que plantea una pregunta decisiva: cuando la vacuna esté lista, ¿podrán acceder a ella quienes más la necesitan?