Las sociedades avanzadas, como es la española, tienen que ir limando necesariamente todas las brechas, y una de las más difíciles de destruir es la que se basa en el sexo. La encontramos en múltiples ámbitos: el doméstico, el laboral, el económico... Y también en el de la salud. Hasta no hace demasiado, el sesgo por sexo ha sido la pauta general en los estudios clínicos y diagnósticos de enfermedades. Uno de los resultados más evidentes es que los tratamientos pueden funcionar de distinta forma en hombres y en mujeres, e incluso tener efectos secundarios también diferentes. Esto ha empezado a cambiar y en nuestro país tenemos voces -especialmente de mujer- que vienen señalando esta forma de discriminación. Voces como la de nuestra invitada acompañando a nuestro científico de cabecera José Antonio López Jal. Ella es María Trinidad Herrero, académica de Anatomía de la Real Academia Nacional de Medicina de España y embajadora de la Alianza Carmen, una red con distintas empresas e instituciones comprometidas en abordar las consecuencias de las desigualdades en la salud de las mujeres.