Kissy Chandiramani, vicepresidenta de Ceuta, ha explicado en Las mañanas de RNE, que ha estrenado temporada en la ciudad autónoma, que antes de que se produjese la entrada masiva de migrantes el 30 de julio, las autoridades ceutíes ya habían comunicado al Gobierno que algo estaba pasando. "Habíamos pasado de atender 180 menores el lunes a 800 el miércoles. Eso no era normal", ha asegurado.
Chandiramani insiste en que los ceutíes llevan un mes viviendo en una ciudad que no reconocen. Denuncia que el baile de cifras sobre cuántos entraron y cuántos se fueron es enorme: "No sabemos a cuántas personas hay que dar auxilio porque están en situación de calle. Y todo eso un mes después", afirma. La vicepresidenta de Ceuta quieren que se les explique cuándo van a poder volver a la normalidad, y dice que, como responsable pública, le produce "muchísima tristeza que mi país, después de 30 días, no haya sido capaz de proteger a los ceutíes y a las personas migrantes".