La figura de Federico García Lorca sigue despertando interés casi un siglo después de su asesinato. Así lo ha explicado en Las mañanas de RNE con Juan Ramón Lucas Laura García-Lorca de los Ríos, sobrina del poeta y presidenta de la Fundación Federico García Lorca, tras ver La bola negra, película que toma su título de una obra inacabada del escritor.
García-Lorca ha señalado que el interés por el poeta comenzó prácticamente desde su fusilamiento y no ha dejado de crecer. "Es una obra que tiene todas las lecturas, cada autor, cada lector, cada espectador tiene una mirada nueva”, ha explicado. En su opinión, esa vigencia no se entiende únicamente por la dimensión literaria de su obra, sino también por “los mensajes que entierra su obra y su asesinato". La sobrina del poeta ha reivindicado además la necesidad de no desvincular la repercusión de su vida y su muerte de la riqueza de su obra. "Eso está por lo que escribió", ha subrayado. Sobre la memoria de Lorca en la familia, ha explicado que se ha vivido "de una manera obviamente muy cercana, muy intensa y se habla poco". La muerte del poeta supuso, ha recordado, una tragedia personal y familiar, pero también colectiva y política. Tras su asesinato, sus hermanas y su padre tuvieron que asumir un papel especialmente delicado: convertirse en "la voz de su hermano", preservar su legado y evitar que fuera utilizado por la dictadura franquista.