Lorca Prada nos lleva del aburrimiento a las múltiples formas de habitar el mundo. Infancia, rabia y escucha para afrontar un DAFO lleno de preguntas.
Lorca Prada abre la puerta de esa casa y nos lleva fuera. Elige Lucky People Center International y la novela gráfica El otro mundo, de Miguel Brieva. Dos obras que no parecen querer responder a una única pregunta, sino dejar abiertas muchas. ¿Cómo se habita un mundo que no está hecho a nuestra medida?¿Cuántas formas distintas existen de estar aquí?
Lorca no busca cerrar esas preguntas. Las mantiene abiertas. Y quizá ahí está precisamente su manera de mirar. Volvemos a su infancia, al aburrimiento, a ese tiempo
aparentemente vacío que hoy intentamos llenar demasiado rápido. Pero también a la posibilidad de un aburrimiento sano: un espacio sin estímulo constante donde algo
puede aparecer.
El DAFO se convierte entonces en otra cosa. En una conversación sobre la rabia, sobre aquello que hacemos con ella y sobre lo que ocurre cuando dejamos de mirar el mundo
únicamente a través de imágenes. Porque Lorca escucha los sonidos antes que las imágenes. Los pequeños ruidos, las capas, aquello que sucede alrededor de lo evidente.