¿Cómo viviremos en 2050? La Tierra podría alcanzar para esa fecha los 9.800 millones de habitantes y la media de edad será, presumiblemente, de ochenta y cinco años en los países ricos. ¿Habrán variado drásticamente las condiciones climáticas? ¿Tendremos hambrunas? ¿Sufriremos una gran crisis económica? ¿Podríamos haber logrado la cura para algunas enfermedades? ¿Viviremos en ciudades inteligentes? ¿Habremos perdido definitivamente los valores que nos hacen humanos? ¿Viviremos un enfrentamiento Oriente-Occidente?
Dibujar un futurible escenario para el año 2050 es un ejercicio en gran parte predictivo. Sin embargo, hay voces que ya lo están analizando.
Como la de Samuel H. Sternberg, uno de los mayores expertos del mundo en edición genética en la tecnología CRISPR, que se utilizará, dice, para reescribir el ADN de los embriones y evitar enfermedades de índole genética. Ramón López de Mántaras, director del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC, asegura que lograr una inteligencia artificial general similar a la humana no será factible en un horizonte de al menos treinta o cuarenta años.
Una de las cuestiones que planteamos es si el avance tecnológico es una oportunidad para el empleo o si implica algún riesgo de pérdida de puestos de trabajo. El asunto lo aborda Darrell M. West, vicepresidente de Estudios de Gobernanza y director del Centro de Innovación Tecnológica de la Brookings Institution que colabora con "Openmind", de BBVA. En 2050 necesitaremos más atención médica. Lo dicen en su ensayo "El mundo en 2050" los periodistas de The Economist Daniel Franklin y John Andrews. Un ecosistema conectado y alimentado por pilas de combustible de hidrógeno. Así será la Woven City que la marca Toyota planea edificar a los pies del monte Fiji en Japón.
Sin olvidar esto: "La mejor manera de predecir el futuro es creándolo" (Peter Drucker). ¿Hablamos en treinta años?