El 29 de septiembre de 1996 el estadio de La Romareda en Zaragoza vivió uno de los episodios arbitrales más recordados del fútbol español. El Real Zaragoza recibía al FC Barcelona en el que sería un partido intenso, con alternativas y bastantes goles.
El conjunto aragonés ganaba 3-2 cuando ocurrió una jugada decisiva: a la salida de un córner se produjo un forcejeo dentro del área del Zaragoza en el que el barcelonista Fernando Couto propinó una patada al zaragocista Aguado, al que respondió el Chucho Solana dando un manotazo al jugador portugués.
Fernando Couto cayó al suelo y, desde la banda, el árbitro asistente Rafael Guerrero reclamó la atención del árbitro principal, Enrique Mejuto González, manteniendo ambos esta conversación:
Rafa Guerrero: ¡Penalti y expulsión!
Mejuto: ¿Expulsión de quién?
Rafa Guerrero: Del número seis.
El número seis era Xavi Aguado, pero éste no era el jugador que había golpeado a Couto, en realidad el que lo hizo fue Solana.
La pregunta de Mejuto a su asistente dio origen a la frase que ha quedado grabada para siempre en el imaginario colectivo español convirtiéndose en historia de nuestro fútbol "¡Rafa, no me jodas!", aunque en realidad lo que el árbitro dijo fue: "Vaya, joder Rafa, me cago en mi madre. ¿Expulsión de quién?".
Mejuto, siguiendo la indicación de su asistente, señaló penalti a favor del Barcelona, expulsando a Xavi Aguado. Finalmente, el FC Barcelona acabaría ganando el encuentro por 3-5, en medio de una gran polémica.
Presentamos el documento radiofónico en el que se recogen todos los comentarios posteriores a este hecho y en el que jugadores y técnico zaragocistas exponen sus quejas ante esta acción: fuertes declaraciones del capitán, Belsúe, del entrenador, Víctor Fernández, y del jugador protagonista del hecho, Chucho Solana. Acompañan las entrevistas el análisis de los periodistas de RNE Santiago Peláez e Iñaki Cano y los comentarios del ex árbitro José Donato Pes Pérez.
Hoy en día, una acción de estas características habría podido ser revisada por el VAR, pero en 1996 la decisión tomada sobre el terreno de juego era prácticamente definitiva.
Treinta años después, aquella famosa frase "Rafa, no me jodas" sigue formando parte de la memoria colectiva del fútbol español e incluso se ha incorporado al vocabulario de gran pare del habla de la población española.