¿Cuántas vidas distintas se pueden vivir en una sola vida? Marina Rizzo es una mujer llena de sabiduría en el tablero y en la vida. Es maestra de ajedrez y ha participado en tres olimpiadas por Argentina. Cuando apenas tenía 10 años, la Triple A puso una bomba en su casa, y se refugió en el ajedrez. Dejó la competición con poco más de 20 años para abrir una escuela en Buenos Aires y dedicarse al ajedrez educativo. Más adelante, dejó el ajedrez para llevar una vida de espiritualidad: se rapó la cabeza, se cambió el nombre por Kelsang Chodzom, de origen tibetano, y durante años dirigió un templo budista en la provincia de Madrid.
Su hermana Blanca Rizzo, bailarina y artista interdisciplinar, fue detenida en plena dictadura argentina por hacer una pintada a favor de la democracia. No le dio tiempo a terminarla, y en la pared quedó escrito "POR UNA DEMOCRACIA POP", sin poder llegar a escribir 'popular'. Durante esos días en la cárcel construyó un tablero de ajedrez y unas piezas con unos restos que había en su celda. Es una historia llena de poesía inspirada en el célebre poeta turco Nazim Hikmet.
En el juego de Carlos Adán desvelamos un error en la definición de la palabra 'jaque' del diccionario de la RAE. ¿Serás capaz de encontrarlo?
Fermín de la Calle hace un recorrido por titulares de prensa de otros deportistas y artistas en los que la espiritualidad ha marcado sus carreras y que incluso se han llegado a cambiar el nombre: Cat Stevens, Muhammad Ali, Kareem Abdul-Jabbar o Kazuki Yazawa, el primer monje budista que fue deportista olímpico. De turismo de ajedrez visitamos el Tíbet, la región con más altitud de la tierra donde es famoso el ajedrez tibetano.
"Una de las cosas que el ajedrez nos enseña es a parar la mente antes de responder: yo no voy a tocar una pieza si no la quiero mover. En la vida tengo que poder hacer lo mismo. Ser libre es elegir cómo responder al otro sin reaccionar", es una de las célebres frases que Marina Rizzo nos regala en este episodio.