Entrevistamos en Hora América a Monseñor Evelio Menjívar-Ayala, el nuevo obispo de la diócesis de Wheeling-Charleston en Virginia Occidental (EEUU). Su trayectoria es un testimonio de superación personal: huyó de la guerra civil en El Salvador a los 18 años y entró a Estados Unidos sin documentos a principios de los noventa, escondido en el maletero de un coche tras varios intentos fallidos de cruzar la frontera. Antes de su ascenso eclesiástico, que incluyó ser obispo auxiliar de Washington, trabajó en empleos humildes en la construcción y como pintor, vivencias que forjaron su convicción de que el trabajo, por humilde que sea, otorga dignidad a la persona y debe ser respetado.
En medio de un incremento de las deportaciones y la persecución migratoria en Estados Unidos, el obispo muestra su rechazo: "Cuando escucho hablar de una redada del ICE, pienso: ese inmigrante podría haber sido yo". Menjívar-Ayala sostiene una crítica profunda hacia las políticas que ignoran el factor humano, afirmando que "cualquier ley... que se promulgue tiene que tener en cuenta la dignidad de toda persona. Si no, esa ley pasa a ser una ley inmoral". Para él, la Iglesia no puede guardar silencio ante estas situaciones, ya que defender al migrante es, en esencia, predicar el Evangelio.
Además, repasamos la actualidad del continente; hablamos con una brigada de sonidistas que se han convertido en voluntarios para buscar vidas bajo los escombros en el reciente terremoto en Colombia; y cerramos en la Antártida con un grupo de científicos chilenos que han descifrado el genoma del Colobanthus quitensis, popularmente el clavelito antártico.