La historia, que antiguamente se transmitía de voz en voz, alrededor del fuego, con tiempo para silencio, hoy corre por nuestras pantallas disfrazada de novedad. Ya no basta con que algo haya ocurrido: ahora debe emocionar, enganchar, circular.
Porque vivimos en una época donde el relato compite por segundos de atención, y donde una buena historia no siempre es la más verdadera, sino la que mejor se adapta al algoritmo.
Ese es el gran giro de nuestro tiempo: se compite por contar la historia.
Y en esa carrera por la visibilidad, el riesgo es evidente: que el brillo del relato acabe eclipsando la realidad de los hechos.
Hoy Jacinto Mateos nos recordará algunas historias, cómo se cuentan y sus matices.
Por cierto, después de escucharle me ha surgido una gran curiosidad, ¿Será él un descendiente de Francisco Pizarro?