Una madre fuera de sí, eso es un niño. Con esta frase del escritor francés Pascal Quignard partimos hacia un universo donde el nacimiento, la muerte, el parto, el dolor, los cuidados y la infancia son parte de nuestro recorrido. Un origen que guarda relación con el movimiento que supone la existencia. El sexo y el amor como motores de todo ser viviente nos sirve como base de toda una reflexion experimental que es atravesada con el sonido y su vibración. Una madre fuera de sí también es un niño dentro de sí. Conocer y reconocerse en un comienzo siempre profundo y desconocido que nos nutre para seguir pensando de dónde venimos y hacia dónde partimos. Estar fuera de sí no es más ni menos que el éxtasis que nos ayuda a trascender de nosotros mismos tomando la mano de una madre o de un hijo.