Tomamos el color rosa como símbolo de libertad pero también de la tranquilidad, el cuidado, el cariño, la infancia, el género femenino, lo afeminado, el erotismo o la sensualidad. Un sinfín de significantes que construyen un imaginario psicológico y social que nos conduce a una serie de maneras de entender el cromatismo del rosa desde muy variados enfoques. La vida de color de rosa como una mirada inocente pero también esperanzadora, feliz o menos infleiz de lo que se nos ofrece. Los colores se ven, se huelen incluso se comen pero aquí también se escuchan como modo de atención a todos sus adjetivos. Porque escuchar el mundo de color de rosa supone una revolución a baja escala, esa que sigilosamente abraza de manera más cálida y atenta nuestras conductas y relaciones.