Un cantaor no es solo un cantante que canta flamenco. Tampoco es una insignia de la que se pueda apropiar cualquier institución identitaria. Gracias a labores como la del cantaor de flamenco "El Cabrero" cantar flamenco puede suponer muchas cosas. Compromiso político, contar historias personales y colectivas, denunciar la injusticia del sitio en que habitas o del que nunca habitarás o ser crítico y por ende autocrítico con las maneras de habitar el mundo y las relaciones con tus semejantes. Cantar flamenco puede ser una magnífica plataforma para todo este tipo de inquietudes y necesidades vitales. José Domínguez Muñoz nos ha dejado hace unos días pero su legado sigue más vivo que nunca para muchos aficionados al flamenco y a lo político. Valga este monográfico como memorándum a su paso por el mundo y por nuestra vida. Gracias José.