Este verano Europa ha registrado en sus aeropuertos decenas de millones de cruces fronterizos de ciudadanos de otros países. Quienes procedan de fuera del espacio Schengen, habrán visto que ya no se sella su pasaporte al acceder. Ese sistema se ha sustituido por otro digital: el Sistema de Entradas y Salidas que funciona desde abril. Este nuevo registro biométrico de pasajeros para estancias cortas es una forma de hacer que los viajes a Europa sean más eficientes y seguros. Sin embargo, estos primeros meses de julio y agosto causó filas largas y atascos de hasta dos horas en varios aeropuertos. Vamos a explicar qué ha cambiado para los pasajeros y cuál ha sido la experiencia del primer verano con este nuevo sistema en marcha.
Y ya está de vuelta Íñigo Picabea para traernos la agenda cultural europea.