Esta semana entramos en el juzgado de lo penal número 11 de Sevilla para conocer cómo funciona el día a día y en qué consisten las medidas penales alternativas al ingreso a prisión. Multas, indultos o trabajos en beneficio a la comunidad son algunas de ellas. Porque son muchas las personas que se benefician de estas oportunidades que brinda la justicia. Jueces con buen criterio y sensibilidad social tienen en cuenta el contexto y la situación concreta de cada persona para valorar si el condenado puede devolver de alguna forma el daño realizado a la sociedad.
Son fórmulas jurídicas que se conocen poco pero se aplican con frecuencia y, a veces, se logra que el condenado no vuelva a delinquir porque sea consciente de lo que ha hecho. Hemos estado presentes en la reunión entre un juez y un letrado comentando casos concretos (les hemos quitado los nombres y apellidos que les pudieran identificar), hemos hablado con el secretario judicial y finalmente hemos ido a ejecutorias donde los funcionarios dan a conocer el resultado y los detalles de la sentencia que ha puesto el juez a los condenados. Es el cara a cara con la justicia de muchas personas que no saben cómo va a ser su futuro cuando salgan por la puerta del juzgado. Aquí se palpa la tensión de los penados cuando entran. Todos han cometido un delito y han de pagar por él pero hay distintas formas de subsanarlo. Muchos desconocen en qué consisten los trabajos en beneficio de la comunidad o que pueden pagar una multa por partes pero respiran aliviados cuando constatan que no van a pisar la cárcel. Ahora depende de ellos aprovecharla y cumplir al pie de la letra la sentencia.