Comenzamos un viaje por la historia rural para descubrir cómo se vivía en el norte de Palencia durante los últimos siglos
Desde una antigua estación del siglo XIX partían los trenes de carbón que transportaban el mineral desde Barruelo de Santullán hasta Quintanilla de las Torres. La estación data de 1865.
Ahora se está rehabilitando por parte de Chechu González, con quien hablamos, para convertirla en un espacio desde el que promocionar el turismo de la zona, en la Montaña Palentina, a los pies de la Cordillera Cantábrica. Un centro cultural, de ocio y de turismo activo, aventura y naturaleza; un punto de partida para el senderismo, las actividades deportivas y de aventura, con la estación de esquí de Alto Campoo muy cerca y el patrimonio románico como otro de sus grandes atractivos.
En la vieja estación se puede contemplar parte de la historia de este territorio y acercarse a la vida de los antiguos ferroviarios: los jefes de estación, sus relojes, sus uniformes, los silbatos y los objetos que formaban parte de su trabajo cotidiano.
También hay espacio para recordar las antiguas fábricas y marcas de gaseosas del siglo XX, a los sifoneros, los aparatos de radio de otras épocas y las películas en las que quedaron grabadas imágenes de aquellos trenes de carbón que recorrieron estas tierras hace décadas.
Comenzamos así un viaje por la historia rural para descubrir cómo se vivía en el norte de Palencia durante los últimos siglos y para conocer las posibilidades que ofrece hoy este espacio rehabilitado.
Una estación que recupera su memoria para convertirse, de nuevo, en punto de partida; esta vez, para descubrir la historia, la naturaleza y el patrimonio de la Montaña Palentina.