Urge incrementar la conectividad ecológica de la ciudad: aumento del arbolado, de matorrales de frutos carnosos, de praderas naturales, dignificar los ríos y sus riberas, que vuelvan a ser visibles los arroyuelos, hacer amables de nuevo los caminos públicos, las vías pecuarias y los aledaños a las vías del tren para ser recorridos como ciudadan@s conectad@s con la Naturaleza.
Nos habitan hoy las ciudades que nos recuerdan que son espacios para las personas y no para los coches. Ante la encrucijada, a escala planetaria, las ciudades sufren el crecimiento desmedido de sus habitantes y, además, motorizados.
También nos habitan el calentamiento global, la escasez de recursos vitales, como el agua dulce o el aire limpio, y, sobre todo, la pérdida de biodiversidad. El modelo urbano, dice Ignacio Abella, es parte de este problema, por el desarrollo exponencial de las grandes ciudades y porque sus infraestructuras consumen los recursos y paisajes naturales de forma insostenible.
Incluso los pueblos sufren la plaga del urbanismo. Y el tiempo de volver a un modo de vida acompasado con nuestro entorno vital se agota.
Para Raúl Alcanduerca, no podemos cambiar poquito a poquito, hay que ir a la raíz de los conflictos. Os proponemos practicar con él el ejercicio de pensar qué es caminar por las ciudades, tener claro que somos los seres humanos los que debemos habitar las urbes y no sortearlas, como quien afronta pruebas de supervivencia extrema. Repensaremos la renaturalización de la ciudad, la revegetación de todos los espacios posibles, el sellado de pavimento o de esas moquetas de césped inglés, que impiden respirar al mismo suelo, y que no permiten que aves e insectos puedan quedarse con nosotr@s.
El plantabosques Natxo Blanchart López de la Asociación Arriba las ramas nos trae unas dosis de “Las ramas arriba”, desde su tiempo vacacional, para no dormirnos y mantener vivo el inspirador activismo de l@s socioecologistas.
Y para convertir la ciudad en un centro de atención primaria de prevención, como dice Alcanduerca, contamos con las reflexiones y experiencias del biólogo y botánico Raúl de Tapia y los textos de Ignacio Abella, Pedro Cáceres, Richard Louv, Antonio Muñoz Molina, Eduardo Galeano y Maurice Carême.
Club de la Hojarasca: Marta Iraeta, José Manuel Sebastián, Pablo González Batista, Pilar Socorro, Diego RJ, Arturo Martín Lafuente y el gran Álvaro Soto.
Y, ahora,respira el aire purificado que se esconde en los últimos reductos naturales de tu urbe, donde el agua vuelve a estar presente y los verdes, pardos y amarillos nos acompasan con nuestros tiempos, seamos herramientas perfectas para las ciudades fértiles, sin duda, territorio conmovido ¡Arriba las ramas!
HT: RehabitarLaCiudadRadio3