Mucho antes de que existieran las grandes celebridades modernas, Pola Negri ya sabía lo que significaba ser observada por millones de personas. Nacida en la Polonia sometida al Imperio ruso, conoció la pobreza, la enfermedad y la incertidumbre desde niña. Nada hacía pensar que aquella muchacha acabaría convertida en una de las mujeres más famosas del planeta.
Su talento la llevó primero a los escenarios y después al cine europeo. En Alemania se convirtió en una estrella gracias a las películas dirigidas por Ernst Lubitsch, que supo ver en ella una mezcla poco común de elegancia, fuerza y magnetismo. Cuando Hollywood empezó a buscar talento internacional, Pola Negri cruzó el océano y se convirtió en una de las primeras actrices europeas capaces de conquistar el cine estadounidense.
Su vida estuvo rodeada de fama, rumores y grandes pasiones. Fue relacionada con algunas de las figuras más conocidas de su tiempo y protagonizó titulares que cruzaban continentes. Sin embargo, detrás del glamour existía una mujer que había aprendido muy pronto que el éxito nunca es definitivo. Sobrevivió a guerras, cambios políticos y transformaciones profundas de la industria cinematográfica. Cuando muchas estrellas desaparecieron, ella siguió adelante.
La historia de Pola Negri es la de una mujer que logró reinventarse una y otra vez sin olvidar jamás de dónde venía.