Lou Andreas-Salomé nació en San Petersburgo en 1861 y desde muy joven comprendió que no quería vivir como las demás mujeres de su tiempo. Inteligente, cultísima y provocadora, convirtió la libertad en una forma de combate. Rechazó matrimonios convencionales, desafió las normas morales de la Europa burguesa y fascinó a algunos de los hombres más brillantes del continente.
Friedrich Nietzsche le pidió matrimonio varias veces y ella lo rechazó. Paul Rée se enamoró de ella hasta la obsesión. Rainer Maria Rilke encontró en Lou una guía sentimental y literaria, y fue ella quien le sugirió cambiar su nombre de René a Rainer. Más tarde, Sigmund Freud admiró su inteligencia y la incorporó al círculo psicoanalítico de Viena.
Pero Lou Andreas-Salomé no fue solo musa de grandes hombres. Fue escritora, ensayista, pensadora y una mujer adelantada décadas a su tiempo. Viajó sola, defendió el deseo femenino sin culpa y vivió con una independencia que escandalizó a la sociedad europea.
Murió en 1937 en Alemania, dejando tras de sí una leyenda incómoda: la de una mujer a la que muchos admiraron, muchos desearon y muy pocos comprendieron.