Adagio es una indicación de tempo, de velocidad musical, que significa “ejecutar una pieza o fragmento de forma lenta, pausada y frecuentemente con carácter majestuoso”. Se ve perfectamente en el famoso Adagio de Barber.
El término Adagio viene del italiano ad agio, que significa “a placer” o “con comodidad”. Y, técnicamente, el tempo Adagio es más lento que el Andante pero no tan lento como el Largo, de entre 56 y 65 pulsaciones por minuto, como los latidos de un corazón tranquilo y reposado: el famoso Claro de Luna, es decir, Sonata nº14 de Beethoven, primer movimiento. Muchas veces, la expresión Adagio no sólo implica lentitud, sino también una carga emocional profunda, y también elegancia de afectos, y un fraseo fluido y sostenido: Quinta Sinfonía de Mahler, cuarto movimiento, que Mahler puso en diminutivo, Adagietto, para indicar un tempo aun más fluido.
Y recordamos más adagios que largos o lentos, como el del Concierto para clarinete y orquesta de Mozart, el segundo movimiento del Concierto Emperador de Beethoven, el Adagio de la Séptima de Bruckner, el segundo movimiento del Concierto de Aranjuez de Rodrigo...
Y quizá es por lo que decíamos de la sincronización natural, casi biológica, con el ritmo de un corazón apacible.
Felices momentos en Adagio en vuestras vidas, queridas y queridos, y felices corazones sosegados.