La palabra “parodia” viene del griego “parodía”, que significaba “cantar junto a” o “cantar en contraposición a”. De manera que una parodia musical es una “reelaboración de una obra musical existente, o de un estilo musical, con el objetivo de imitar, comentar o satirizar dicha música, autor o estilo, generalmente con fines humorísticos o de crítica”.
Lo ilustramos con “Las tortugas” del Carnaval de los animales de Saint-Saëns, que es el can-can de la opereta Orfeo en los infiernos de Offenbach, pero muuuy ralentizado... Saint-Saëns quería ridiculizar ese mundo de la opereta de París, tan frivolona y tan vulgar para él, que era súper-academicista.
Más ejemplos de parodia musical: Stravinsky usa la Marcha Militar de Schubert en su Circus Polka (1942). No era un ataque contra Schubert, sino que Stravinsky usaba la marcha de Schubert para satirizar la pompa y majestuosidad de las marchas militares tan rígidas en aquel circo de Barnum...
Y otra famosa parodia más: cuando se estrenó la Sinfonía Leningrado de Shostakovich (1942), Bela Bartók, que estaba exiliado en Nueva York, dijo que aquello era insulso y grandilocuente, especialmente el llamado “tema de la invasión”, tan machacón. Le pareció indignante, y entonces hizo una parodia del tema de Shostakovich en su Concierto para orquesta (1943), el movimiento “Intermezzo Interrotto”).
En otra entrada hablaremos de la “misa parodia” en el Renacimiento, que es otra cosa. Pero os dejamos con el gran paródico de Montevideo, Leo Maslíah, y sus famosos monólogos que él mismo canta acompañándose al piano.