Significa “motivo conductor” en alemán, y se define como “tema, frase, sonido recurrente que representa una idea, personaje, objeto o sentimiento específico a lo largo de una obra musical”. Por cierto, se escribe “leitmotiv”, y en alemán se pronuncia /láitmotíf/, pero ya se ha castellanizado el término, y la Real Academia ya nos permite que pronunciamos /leitmotív/ y que digamos “leimotivs” en plural sin imponernos multa o cancelación, así que genial. Puede haber un leitmotiv para un personaje, un lugar, un sentimiento, un concepto, etc. Ejemplos: el leitmotiv del Walhalla, el palacio/Olimpo de los dioses nórdicos en El anillo del nibelungo de Wagner, que al final, en la ópera El crepúsculo de los dioses, acaba sepultado por el fuego y por el Rhin desbordado.
El término leitmotiv lo inventó Jähns en 1871 aplicado a Carl Maria Von Weber. Y entonces empezó a aplicar Wolzogen al Anillo de Wagner. Y Wagner mismo no estaba entusiasmado con este término. Él prefería las palabras Grundthema o Hauptmotiv. Pero al final tragó. Más ejemplos: el leitmotiv de “la Fe” en el Parsifal de Wagner. Empieza siendo sencillo, casi embrionario... Pero se va transformando, como el adolescente Parsifal mismo, y se hace magnífico, poderoso.