Foto: Jesus Robisco. Fuente: BNE. «La danza española es una de las disciplinas artísticas más ricas de nuestro patrimonio. Su presencia directa en la construcción del estereotipo de lo “español” ha marcado los discursos sobre la identidad, la idiosincrasia y el imaginario a lo largo de toda la edad contemporánea. La idea de una España exótica, a los ojos de los otros, de los que miraban desde fuera, vinculada al baile apasionado de sus gentes, a lo trágico, lo grotesco y lo quijotesco, a Carmen y Don Juan, a las majas y los toreros marcó las bases de ese carácter inmutable otorgado a lo español como herencia del romanticismo. Su danza es, por tanto, indisociable de esa España “singular” y a lo largo del tiempo ha generado un ingente repertorio que se debe conservar y que continúa creciendo…». Con esta cita de Murga Castro, Rubio Aróstegui, Ros Abellán y San Juan Astigarraga en su ponencia Líneas actuales de investigación en Danza Española de 2012 comenzamos nuestro penúltimo programa de la temporada, centrado en nuestra danza española y que sirva a modo de homenaje esta pequeña selección pensando que ni son todos los que están, ni están todos los que son.