En plena precampaña electoral de cara al 29-N visita el estudio del podcast sobre Conversaciones con José María Brunet un invitado bifronte. Que nadie lo entienda mal ni lo complique, no se trata de que el compareciente tenga dos cabezas. Con una sola le basta y le sobra, por aquello de tenerla bien amueblada. Nada de ello le ha impedido asumir a lo largo de su aún corta pero intensa vida ese tipo de papeles que se consideran de riesgo. Lo de bifronte, por ejemplo, viene al caso porque su presencia aquí, y en general en los medios de comunicación en las fechas del otoño de 2026 en que se produce esta conversación, obedece especialmente a dos motivos.
El primero es que nuestro invitado, el consultor político Iván Redondo (San Sebastián, 1981), sigue siendo autor de éxito en virtud de los aproximadamente diez mil ejemplares que lleva vendidos de su obra “El manual”, compendio de experiencias, en esencia la de su residencia en La Moncloa como director del gabinete del presidente del Gobierno Pedro Sánchez entre 2018 y 2021.
El segundo frente es el de las elecciones del 29-N, sobre las que el compareciente tiene unas tesis que, acertadas o no, acaparan la atención y el comentario, pese a no ser tan arriesgadas como las que expone en sus últimas encuestas el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que dirige José Félix Tezanos.
Nos interesa de nuestro invitado una aproximación a lo que ya ha sucedido en la precampaña –como la dimisión y relevo de Óscar Puente– y a lo que pueda ocurrir en la nueva cita electoral.
Dice el PP que no se trata de decidir sobre la alternancia en el poder, sino directamente de echar a Sánchez. ¿Es éste un buen planteamiento de campaña? ¿Es mejor votar en negativo, para echar, que hacerlo en positivo, para apoyar, por las expectativas que se ofrezcan de buen Gobierno? ¿Los fenómenos de agitación y disturbios en la calle son el signo de los tiempos, quién los provoca, quién los controla? Y en definitiva –como diría Lenin–, ¿votar para qué?