Nuestro invitado en la serie de “Conversaciones con José María Brunet” es en esta ocasión un empresario, una actividad que, como todas, posiblemente imprime carácter. No hay duda de que esta opción obedeció a un ejercicio de libre elección, porque se trata de una persona que concede un valor radical al concepto libertad. Pero alguna influencia debió tener el hecho de que provenga de una familia con mucha tradición de dedicación al ámbito empresarial en el PaÍs Vasco. Nuestro invitado es Antonio Garamendi, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), cargo que ocupa desde 2018. Es, sin duda, un puesto de especial responsabilidad, pero al que no debe ser imposible acostumbrarse. De hecho, en las fechas del verano de 2026 en que grabamos esta conversación se acercan unas nuevas elecciones en la cúpula de la patronal, y nuestro invitado aspira a la reelección. Tiene mérito, porque no son tiempos de mar llana, sino de mucho ruido y cierta confusión en el ambiente, en los que hay muchas preguntas y no tantas respuestas. Esta descripción vale tanto para el panorama interno, pese a la buena marcha general de la economía y el empleo, como para el internacional o global, en el que se está rediseñando el sistema de equilibrios surgido de la II Guerra Mundial. Antonio Garamendi se define abiertamente como católico, lo que nos permite enfocar con facilidad nuestro diálogo hacia los retos que realidades como las descritas suponen para la pervivencia del Estado del bienestar y el diálogo social. No fue una casualidad que en su encuentro de este año con el Papa, durante la visita del pontífice a España, tanto el presidente de la CEOE como los líderes sindicales, Pepe Álvarez (UGT) y Unai Sordo (CC.OO.) se refiriesen a la importancia de un nuevo pacto social, frente a los riesgos que impondrá el desarrollo de la inteligencia artificial. Hablaremos de todo ello con Antonio Garamendi, y sobre la situación política en España, corrupción incluida.