Este año, el mundo de la música recuerda los cincuenta años desde la muerte de Benjamin Britten, y se suceden las grabaciones discográficas dedicadas parcial o totalmente a este titán de la música británica y universal. Una de las últimas es el programa que le dedica el veteranisimo director norteamericano Lawrence Foster (85 años y en plena actividad) que incluye, entre otras obras, el ciclo vocal Les Illuminations, sobre poemas de Rimbaud, cantados en este registro por la soprano Julie Roset. Y frente a la veteranía de Foster, la juventud de las violinistas Cristina Prats Costa y Manon Galy. La española hace su debut discográfico en el sello Pentatone con un programa dedicado al violín barroco, que incluye la endiablada Quinta sonata de Biber, mientras que la francesa, acompañada por el pianista cubano Jorge González Buajasán, presenta su segundo disco a dúo en el sello Aparté, dedicado al repertorio romántico centroeuropeo, que incluye la maravillosa y hasta hace poco casi olvidada Sonata en Fa mayor de Mendelssohn. El último registro de la soprano y directora canadiense Barbara Hannigan se titula An American Dream?, y es, como indica el signo de interrogación, una puesta en cuestión de ese concepto tan manido del sueño americano que hoy en día se antoja más devaluado que nunca. Entre las piezas seleccionadas por Hannigan se encuentra la Dance Symphony, una macabra y efervescente composición inspirada por el filme Nosferatu de Murnau. Y terminamos con el volumen final de la integral de los cuartetos de cuerda de Weinberg que el Arcadia Quartet ha realizado para el sello Chandos. Además de los tres cuartetos que restaban para completar la serie, el programa incluye la deliciosa Aria para violín y piano, de 1942, que muestra la faceta más lírica de Weinberg.