En esta entrega de Locos por Canarias nos acercamos a Juan Negrín López, nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1892. Antes de entrar en política fue médico, investigador y catedrático de Fisiología. Se formó en Alemania y llevó a la universidad española una forma de trabajar basada en el rigor, la disciplina y el método científico.
El capítulo recorre su paso del laboratorio a la vida pública. Negrín se afilió al PSOE en 1929, fue diputado, ministro de Hacienda y, desde mayo de 1937, presidente del Gobierno de la Segunda República. Le correspondió dirigir el país en plena Guerra Civil, reorganizar el Ejército republicano, buscar suministros y sostener la resistencia en un contexto extremo.
También se aborda una de las decisiones más controvertidas de su trayectoria: el traslado de las reservas de oro del Banco de España para financiar el esfuerzo de guerra. Una medida adoptada en circunstancias excepcionales que todavía provoca interpretaciones enfrentadas.
La música acompaña cada etapa del relato. La maleta, de Vocal Siete, abre el viaje por una vida marcada por los desplazamientos y las decisiones difíciles. Canto al trabajo, de Pieles, pone ritmo al esfuerzo colectivo y a los años de guerra. El cierre llega con Ahora, de Said Muti, una canción que conecta el exilio con la memoria y con la necesidad de seguir mirando hacia delante.
El episodio también recuerda su compromiso con la ciencia y la educación. Negrín impulsó la formación de jóvenes investigadores, defendió la universidad pública y participó en la organización de la visita de Albert Einstein a España en 1923.
Tras la derrota republicana, vivió en el exilio, fue perseguido por la dictadura y expulsado del PSOE. El partido rehabilitó su figura en 2008. Murió en París en 1956, lejos de Canarias. Su archivo y su legado se conservan hoy en la Fundación Juan Negrín, en Las Palmas de Gran Canaria.
Un capítulo dedicado a un científico convertido en gobernante. A un canario que aplicó el método del laboratorio a la política y sostuvo la República cuando casi todo invitaba a rendirse.