El primer ministro italiano, Mario Monti, ha logrado sorprender a sus ciudadanos al anunciar, de forma inesperada, que la Iglesia católica no se salva de los ajustes. A partir de ahora perderá uno de sus privilegios y tendrá que pagar el equivalente a nuestro IBI, el impuesto de bienes inmuebles.
Profundizamos en este anuncio con nuestro corresponsal en Roma, Iñaki Díez.
"Es la primera vez que van a pagar impuestos los inmuebles de la Iglesia". Solo quedan excluídos aquellos edificios destinados únicamente a los oficios religiosos.
Hasta ahora si se ponía una capilla en un hospital o colegio no se pagaba porque se consideraba un edificio de culto.
"Se calcula que en Italia hay 9.000 centros escolares y 5.000 sanitarios dependientes de la Iglesia cuya actividad económica anual se calcula entre 100.000 millones y 200.000 millones de euros. Con estas cifras las arcas del Estado podrían ingresar 700 millones de euros" (16/02/12).