La emisión de hoy adopta, necesariamente, un tono de homenaje. Ars Sonora recuerda a Éliane Radigue, fallecida en París el 23 de febrero de 2026, a los 94 años, y lo hace a partir de dos focos de escucha que permiten recorrer dos momentos cruciales de su trayectoria. Por un lado, los fragmentos de "Vice-Versa, etc.", realizados en 1970, justo antes de la adquisición de un sintetizador ARP 2500 (que marcaría su devenir estético, como también podremos experimental); por otro, la escucha de "Kailasha", sección central de la "Trilogie de la Mort", el gran ciclo compuesto entre 1988 y 1993 que muchos consideran su obra maestra. La desaparición de Radigue cierra una trayectoria irrepetible: la de una compositora que desplazó la música electrónica desde la lógica del montaje hacia una poética de la continuidad, de la lentitud extrema y de las transformaciones sonoras casi imperceptibles. Ese eje atraviesa toda la emisión y la organiza como una comparación implícita entre el laboratorio temprano de la realimentación y la madurez espiritual y formal de las grandes obras para sintetizador.
Éliane Radigue nació en París el 24 de enero de 1932; trabajó junto a Pierre Schaeffer y Pierre Henry. Residió en Nueva York entre 1970 y 1971, una época en la que se inició su profundo vínculo con el budismo tibetano. Ya desde 2001, la compositora orientó buena parte de su actividad hacia obras instrumentales como "Naldjorlak" y el vastísimo ciclo "Occam Océan".
"Vice-Versa, etc.", el primer trabajo que presentamos, fue concebido como una instalación sonora, partiendo de una sola cinta estéreo que podía reproducirse a distintas velocidades y mediante tres modos de escucha: canal izquierdo solo, canal derecho solo o ambos canales simultáneamente, con posibilidad de superponerlos o cruzarlos libremente. Se trata de una de las obras más minimalistas de Radigue: el feedback se mantiene horizontalmente, el tiempo queda suspendido y vibra con pulsaciones orgánicas y sutiles; la versión más rápida produce un continuo que puede recordar los timbres de la armónica de cristal, mientras que la más lenta nos introduce en un universo de vibraciones graves perceptibles tanto por el oído como por el cuerpo. Desde una escucha actual, "Vice-Versa, etc." puede considerarse un punto de cruce entre un material sonoro muy rudimentario y unos timbres ya sorprendentemente próximos a los que Radigue obtendría después mediante sintetizadores como el ARP 2500.
La transición desde esa primera escucha hacia el segundo gran bloque de la emisión intenta mostrar esa continuidad —que en realidad se proyecta, sobre todo, en una misma ética de la escucha—. En el paso del "feedback" a la síntesis, la música de Radigue no se hace más espectacular ni más contrastada; al contrario, se vuelve todavía más concentrada en las modulaciones microscópicas, en los batimientos, en el trabajo con los diferentes parciales de cada espectro armónico y en la elaboración de las inestabilidades mínimas del timbre. Todo ello redunda en una extrema sobriedad de medios, la ausencia de "acontecimientos" en el sentido convencional y la transformación lenta de una corriente sonora aparentemente inmóvil. Esa "poética de la continuidad" se ve reforzada por ese otro dato biográfico fundamental al que ya nos hemos referido: tras su estancia neoyorquina, Radigue adquirió su propio ARP 2500 y lo convirtió en el centro de una práctica compositiva exclusiva durante décadas, hasta el punto de que gran parte de su catálogo electrónico —más de veinte horas de música— se articula alrededor de ese instrumento.
El segundo núcleo del programa es la "Trilogie de la Mort", presentada aquí a través de "Kailasha". Se trata de una extensa meditación sonora sobre la muerte, atravesada por la relación de Radigue con el budismo tibetano, y estructurada en tres piezas: "Kyema" (1988), "Kailasha" (1991) y "Koumé" (1993). Las tres fueron realizadas en el estudio de la autora en París trabajando sobre el citado sintetizador ARP 2500 y la cinta magnética. "Kailasha" se estrenó en la Experimental Intermedia Foundation de Nueva York (el centro dirigido por Phill Niblock, compositor que nos dejó en 2024) el 16 de marzo de 1991.
"Kailasha", la pieza que escuchamos, fue compuesta poco después de la muerte del hijo de Radigue en un accidente de coche. Se vincula a la imagen del monte Kailash, uno de los espacios sagrados del Himalaya; la propia compositora la describe como una transposición de una experiencia vivida y a la vez como un viaje imaginario hacia otras esferas de existencia. La obra no "describe" la muerte ni la representa programáticamente, sino que la transforma en un régimen temporal, es decir, en un modo de entender la escucha como tránsito, como suspensión. Como una forma de atención radical a las fronteras entre las categorías de permanencia y cambio.