En nuestra constitución como seres humanos, cuenta Vico en "Ágora 3.0", está grabada a fuego la necesidad de pertenencia y confianza en la comunidad. El clan nos educa, el clan nos protege y al clan le debemos en gran medida ser como somos. Esa necesidad nos diferencia del resto de animales. La familia es, por tanto, el primer núcleo de relación social del ser humano, el primer espacio donde aprendemos a convivir, confiar y a depender de otros.
"No la elegimos. Nos encontramos en ella", asevera Vico. Y, sin embargo, en su versión sana, suele ser incondicional. Durante los primeros meses de vida el bebé no regula su propia homeostasis, es decir, su equilibrio interno. La familia funciona, así, como un sistema nervioso externo. Vico recuerda cómo la confianza no empieza en la sociedad sino en la cuna. Y junto al afecto llegan los límites. Sin límites no hay autorregulación, y sin autorregulación no hay libertad real y nos encontraremos con adultos reactivos.
Vico concluye: "La familia no es solo un espacio privado. Es la infraestructura invisible que convierte un organismo biológico en una persona capaz de convivir".