Volvemos a la filosofía de la Mente con Enric F. Gel en "Pensemos fuerte" recordando que esta rama del pensamiento se ocupa de dirimir cuál es la relación entre mente y cerebro. Por mucho tiempo, cuenta Gel, la posición hegemónica ha sido la de un materialismo de corte reductivo, según el cual la mente se identifica, simple y llanamente, con procesos y actividades materiales de base neurofisiológica. El materialismo reductivo, por ejemplo, diría que el dolor simplemente es neuronas interactuando electroquímicamente entre sí. Pero a mediados del siglo XX Thomas Nagel escribe un famosísimo artículo, “¿Cómo se siente ser un murciélago?”, que pone todo este paradigma en cuestión al plantear que hay algo en la experiencia consciente, el cómo se siente, que no queda capturado por los conceptos habituales de la neurociencia o de las ciencias naturales en general.
¿Por qué pensamos que comprar nos hace felices? ¿Quién define lo que deseamos? Es el planteamiento que María Gómez trae a "Diálogos internos" esta semana. La psicóloga cuenta cómo el consumismo ha sido uno de los cambios más importantes en nuestra sociedad. Detrás de todo esto hay una figura muy curiosa, Edward Bernays, el sobrino de Sigmund Freud, a quien se conoce como el primer relaciones públicas de la historia. Él organizó la mayor campaña de marketing para lograr que las mujeres fumasen a comienzos del siglo XX asociando el cigarro a la independencia. Fue el evento conocido como "Las antorchas de la libertad". Con Gómez hablamos de la adaptación hedónica, de cómo vincular productos con deseos inconscientes y del consumismo como herramienta de regulación emocional.
En "Ágora 3.0" Vico vuelve la mirada a la infancia, pero no desde la nostalgia, sino desde la urgencia de entender qué estamos perdiendo cuando las calles se quedan sin niños. El juego, explica, es el cimiento de la confianza. Ese juego en la calle permite que el niño arriesgue al interactuar con el otro, con el extraño, y es ahí -señala Vico- donde se fabrica el pegamento social. Por tanto, el juego sería un magnífico antídoto contra la fabricación del "idiota" entendido como el concepto griego de aquel que vivía encerrado en su burbuja privada ajeno a los asuntos de la polis. "El juego es el laboratorio donde se ensaya la vida", concluye el filósofo sevillano.