Tuvo el arrojo que poner en cuestión a los dioses y los héroes de su época. También a Homero o Pitágoras. Dijo que había que desaprender lo aprendido, y esto afectaba a toda la cultura imperante de su época, incluída la educación. A Jenófanes de Colofón le situamos como el primer gran escéptico de la época clásica, tanto que hay que quien asegura que podría haber sido el maestro de Parménides, el padre de la razón pura. Respetado como poeta, Jenófanes cuestionó las verdades de su época de manera irónica, radical y hasta subversiva.
Fue visto como el primer monoteísta; también como el primer agnóstico de la antigüedad, una figura entre dos mundos cuyo legado nos resuena en estos días. Es, comenta David Hernández de la Fuente en "Retorno a Mileto", un buen acicate para volver a la raíz de la razón, elevar la voz contra los dogmas establecidos y recordar que es preciso, para un pensamiento libre, dudar de todo pese a la presión circundante.
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