Ágora, un tiempo para pensar El juego, un laboratorio donde se ensaya la vida23/05/2026
TP

Hace medio siglo, los niños poblaban nuestras calles. Ahora, pasan más tiempo en casa. Vico cuenta en "Ágora 3.0" que el modelo actual de "pantallas, casa y extraescolares" está creando entornos hiperprivatizados, tal y como describe el filósofo José Carlos Ruiz. En este contexto, señala Vico, urge entender qué estamos perdiendo cuando las calles se quedan sin niños que juegan.

El juego en la calle, en los parques, comenta el filósofo sevillano, es incluso una imposición biológica porque el cuerpo de los niños necesita psicomotricidad. Pero es que además es el primer lugar donde el niño arriesga e interactúa con el otro; por ello, es un entorno perfecto para desarrollar el pegamento social. Es además, explica Vico, un antídoto ideal para contrarrestrar la fabricación del "idiota" entendido a modo griego como aquel que vivía en su burbuja privada ajeno a los asuntos de su ciudad. Nuestro experto en Ética recuerda algunas reflexiones de clásicos como Platón o Aristóteles sobre el juego. Jugar en la calle desarrolla el pensamiento crítico y la empatía al reconocer la dignidad del otro. "Un niño que no juega con sus iguales hoy -concluye Vico- es un ciudadano que no sabrá convivir mañana".

Ágora, un tiempo para pensar
Más opciones