Nigeria sufre un deterioro de la seguridad provocado por varios conflictos simultáneos. En el noreste operan Boko Haram y el Estado Islámico en África Occidental; en el noroeste, bandas dedicadas al secuestro y la extorsión; y en el centro aumentan los enfrentamientos entre agricultores y ganaderos.
Las diferencias religiosas y étnicas agravan estas tensiones, pero no son su única causa. La competencia por la tierra, el agua y los pastos enfrenta a comunidades que, además, suelen pertenecer a religiones y grupos étnicos distintos. La pobreza, la circulación de armas y la debilidad del Estado alimentan después los ciclos de represalias.
Estados Unidos ha bombardeado recientemente posiciones vinculadas al Estado Islámico, en coordinación con las autoridades nigerianas. El objetivo era debilitar sus bases, depósitos de armas y redes logísticas.
Sin embargo, la violencia en Nigeria no se resolverá solo con operaciones militares, porque sus raíces son también económicas, sociales y políticas. Hablamos de todo ello con M.ª Pilar Rangel Rojas, profesora en la Universidad de Málaga y experta en terrorismo yihadista en el Sahel.