Detrás del brillo de nuestras pantallas hay una cadena mucho más oscura, que empieza en las minas del este del Congo y termina en los mercados internacionales.
Hasta allí nos vamos a ir hoy para entender mejor el precio que pagamos, más allá del dinero que nos cuesta, por la tecnología. El coltán es esencial para la fabricación de smartphones y se consigue mezclando columbita con tantalita, de donde se obtiene el tantalio. La inmensa mayoría de los yacimientos se encuentran en RDC. Sin embargo, es la vecina Ruanda quien más se está lucrando de ello. Sin apenas yacimientos, el pequeño vecino Ruandés exporta miles de toneladas al año y todo apunta a que buena parte de ese tantalio viene de RDC, de yacimientos como la Mina de Rubala, controlada por los paramilitares del M23, apoyado de facto por Ruanda. Mientras unos ganan fortunas vendiendo el mineral congoleño, los habitantes de la región de Kivu viven entre violencia, enfermedades y pobreza.
Para entender quién se beneficia de este negocio y quién paga realmente su coste, hablamos con Julián Gómez-Cambronero, fundador y director de Congo Actual.