La reirradiación es un tratamiento médico que administra radiación por segunda vez en una zona del cuerpo que ya había recibido radioterapia en el pasado. Y la protonterapia es un tipo avanzado de radioterapia externa que utiliza haces de protones de alta energía para destruir tumores con una precisión milimétrica, reduciendo al máximo el daño en los tejidos sanos circundantes.
Ahora, combinando estas dos prácticas, la reirradiación con protonterapia, ha alcanzado una supervivencia global del 67% al año en pacientes con cáncer recurrente de cabeza y cuello previamente tratados con radioterapia, según un estudio del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra (CCUN) y publicado en la revista Cancers.
La reirradiación representa uno de los mayores desafíos de la oncología radioterápica y cuando un tumor reaparece en una zona que ya ha recibido una dosis completa de radiación, los tejidos sanos han alcanzado prácticamente su límite de tolerancia y cada nueva dosis debe administrarse con la máxima precisión para controlar el tumor sin incrementar de forma significativa el riesgo de toxicidad. Nos lo explica el Dr. Enrique Amaya Escobar, especialista del departamento de Oncología Radioterápica del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra y primer autor de este estudio.
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